6 mar. 2009

Buscando velero

Buscaba un velero versátil, seguro, cómodo y económico. Buscaba un velero para disfrutar del Mar con la familia.

El abanico de posibilidades estaba abierto… muy abierto.

Un velero divertido navegando a vela, fácil y didáctico para enseñar a mis polluelos los principios de la navegación, que pudiese ser utilizado en alguna jornada de pesca y que permitiese acoplar un motor fueraborda.

Se comenzaba a cerrar sensiblemente el abanico...

Un velero estanco, notablemente estable, con una bañera despejada y una botavara alta.

Una gran bañera donde acomodar sin estrechez a toda la familia, disponer de un gran cofre de estiba en proa, una maniobra sencilla y probadamente eficaz, un tamaño y peso que permiten a una sola persona mover con facilidad el barco en tierra, transportarlo y botarlo, eran también cualidades buscadas.

Las posibilidades ya eran menos…


Un velero suficientemente robusto y con probada durabilidad, con aparejos sencillos y eficaces, un velero que permita rentabilizar a corto plazo la inversión realizada a una familia que vive a 720 kilómetros de su zona de navegación, de una familia que va a utilizarlo 15 ó 20 días al año. Fácil y económico de transportar y fácil y económico de invernarlo en un jardín, en un garaje, en una nave ó en una marina.

Las posibilidades de elección se cerraron drásticamente, y entre los finalistas me decidí finalmente por un Pastinaca, entre otras cosas porque se vendía uno prácticamente nuevo a 20 kilómetro de mi casa, lo que me evitaba la paliza de viajar hasta el astillero, los gastos del IVA, de transporte, etc…




...Así fue como decidí adquirir el Pastinaca de la foto. En esa foto, publicada en segundamano, fué la primera vez que ví al Tiranopapo.

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