8 nov. 2010

Vendido!

Tras mes y medio de estar a la venta, el Tiranopapo tiene un nuevo armador.

No lo he conocido personalmente pero parece gente de mar, aficionado al kayak y al submarinismo. Por otra parte es paisano y me alegra que el Tiranopapo no abandone las costas galaicas.

Bueno, no podré seguir comentando travesias ni experiencias abordo de un pastinaca, sin embargo dejaré el blog abierto en la red para que pueda servir de información a todos aquellos que se interesen en tan emblematico y fantastico velero.

Queda a la vista mi e-mail y aquí la invitación para todos aquellos que consideren que les puedo servir de ayuda.

Gracias a todos los que habeis colaborado en el Blog, bien con vuestros comentarios, bien con vuestra lectura. Un abrazo a todos, nos vemos en el mar.

20 sept. 2010

Tiranopapo en venta

TIRANOPAPO


Modelo: Pastinaca
Año de fabricación: 2002
Año de matriculación: 2009
Matricula: Lista 7ª zona 7 (motor incluido en papeles)


Eslora: 3,96 mtrs
Manga: 1,76 mtrs
Puntal: 0,70 mtrs
Peso: 125 kgrs
Timón abatible
Orza de sable
Autoachicante
Sup. Vélica: 9 mtrs2 (mayor: 6,05 / foque: 2,95)


MOTOR: Mercury 3.3 hp (2 T) cola larga 13kgr depósito incorporado


VELAS: Mayor y foque originales en excelente estado. En 2009 se enviaron a una velería y se le instalaron a la mayor dos fajas de rizos con matafiones y catavientos, al foque también se le instalaron catavientos.


OTRO MATERIAL A ENTREGAR Y MEJORAS:


· Renovación de escotas y drizas (2008).
· Stick automático para caña (2008).
· Lengüeta de seguridad en la fijación del timón (2008).
· Cornamusas de amarre en ambas aletas y sobre castillo de proa (2010).
. Juego de dos guiacabos instalados sobre castillo de proa (2010).
· Juego de 3 poleas originales del aparejo de escota de la mayor.
· Juego de 3 poleas sobredimensionadas para mejora el aparejo de escota de la mayor (2008).
· Juego de 2 poleas (Barton) violín con arraigo y una de ellas con mordaza para fijar (opcional) la escota de la mayor en la bañera (2009).
· Fijación de cáncamo sobre el refuerzo estructural de cubierta que para tal fin dispuso el astillero, para cambio (opcional) de sistema de escota de mayor (2009).
· Fijación de puente (4 remaches) sobre botavara para cambio (opcional) de sistema de escota de mayor (2009).
· Cierre con llave de la puerta del tambucho de proa (2008).
· Clinómetro sobre tambucho (2009).
· Juego de cuatro defensas (2008)·
. Juego de dos remos telescópicos de aluminio.
. Bichero telescópico de aluminio.
· Tensor de obenques, bulones y arandelas de repuesto.
· Lona de fondeo (North Sail) a medida con paso para stay, obenques y palo (2008).


REMOLQUE:


Remolque de un eje de la marca MENCAR totalmente homologado, con ficha técnica al día y asegurado. Las ruedas son grandes y lleva una de repuesto.


COMENTARIOS:

No dejo de destacar de forma resumida los que he considerado mejores valores de esta embarcación:

Se trata de un barco muy polivalente (vela, remo y motor (hasta 20 hp)).

Muy fácil de transportar por carretera, muy fácil de manejar en tierra, muy fácil de arbolar y aparejar y muy fácil de botar.

Es un barco duro, muy espacioso y estable.

Lleva un achicador de tapón en la bañera que es efectivo incluso con 4 adultos abordo, en parado y navegando.

Un gran valor añadido es su gran cofre a proa. Este modelo, por ser de los más modernos, tiene la puerta del cofre estanca.

El motor puede colocarse en un lateral del espejo para navegar a vela ó como auxiliar y en el centro del espejo para navegación exclusiva a motor.

Visto esto, queda por decir que el Tiranopapo ha tenido dos propietarios y ha estado navegando desde su primera botadura (2002) durante un mes al año.

El precio: 3.700 € (negociables).

El barco se encuentra en La Coruña, pero podría hacer el traslado hasta Madrid.

FOTOS:

















6 sept. 2010

La noche del Tiranopapo

Aunque no recuerdo que día, me será difícil olvidar el magnifico chuletón de buey precedido de almejas, xoubas y pimientos de Padrón que junto a unos amigos degusté en un restaurante cercano a la playa. Unas baterías de ribeiro blanco y ribeiro tinto abrieron brecha en las líneas enemigas y nos ayudaron a batirnos en feroz combate con las viandas que cubrían todos los flancos de la mesa. La última carga fue contra un flan de café y la victoria se celebró con unos alegres y brillantes gin–tonics.

Como en cualquier sobremesa que se precie entre viejos camaradas la bravuconería y los desafíos son protagonistas principales, y en estas y otras copas estábamos cuando surgió el reto que da origen a estas letras.

La tarde era soleada y ventosa, desde la terraza del restaurante se divisaba fácilmente la ría y sus olas, frente a nosotros, en la arboleda, se movían con cierta violencia las copas de los árboles. La discusión, la misma que en otras ocasiones, que si fuerza 4, que si fuerza 6, que si rachas de 30 nudos, que si no es para tanto.

Que si un Vaurien, que si en Raquero, que mejor un Pastinaca. Que la volcada es inminente, que si vuelvo seco a tierra. Que si mi barco aguanta sin rizar, que sin con un par de rizos lo aguanta todo. Que si hay ó no hay, que si otro gin-tonic, que si nos vamos al puerto, que ya estamos aparejando, que…

Que son las siete de la tarde y nos encontramos a bordo del Tiranopapo navegando en convoy con un Vaurien y un viejo Roga 350. Recibimos el viento por la aleta de estribor y vamos dejando Abanqueiro por la de babor, ninguno llevamos instrumentos, lo que convierte en eterna la discusión sobre la fuerza del viento, ahora bien, todos estamos de acuerdo en que navegamos muy rápido, dejaremos para una futura sobremesa la discusión sobre los nudos a los que avanzamos.

Navegando al largo nos hemos adentrado en el canal de un polígono de bateas y estamos dejando el Chazo por el través, pronto llegaremos al canal principal, dejaremos La Isla por babor y previsiblemente en popa llegaremos a la isla de Rua.

Aún no sé por qué hemos ó han decidido que nuestro destino sea la isla de Rua ni que carajo se nos ha perdido allí, quizá cuando lleguemos y si somos capaces de varar en ella alguien pueda explicar algo, lo cierto es que tampoco me preocupa lo más mínimo, la tarde es magnifica, el Sol sigue alto y el viento nos hace volar.

Según lo previsto nos vamos acercando a Rua con el viento por la popa, la intención es abordarla por sotavento aunque somos conscientes de que quizá no haya por donde varar, solo se ven piedras, y el viento sigue pareciendo fuerte…

¡A voces!, a voces acordamos dar vuelta y dirigirnos a la parte NW de La Isla, hacer una breve varada en la playa Area da Secada y descansar un poco, llevamos algo más de dos horas navegando bajo cierta tensión por la intensidad del viento y apetece fumar un cigarrito sin que el viento lo consuma en un par de minutos ó lo empapemos con los dedos húmedos haciéndolo infumable. Por otro lado son las nueve de la noche, y aunque en esta parte del mundo y en esta época anochece tarde y las noches son claras, también nos crea cierta incertidumbre la navegación nocturna en nuestros pequeños veleros sin luces ni instrumentos.

Parece ser que el desafío nacido en el restaurante y bajo la influencia de Baco tenía algo que ver con la intensidad del viento de aquella tarde y con la navegación nocturna en pequeñas embarcaciones. Parece ser que por eso Rua era nuestro destino, un par de horas de ida, volver con la puesta del Sol y llegar ya habiendo anochecido. La verdad es que la primera parte del plan la estábamos clavando, ahora… con el viento por la proa y con esa intensidad comenzaban a surgir dudas sobre la posibilidad de cumplir el reto.

De momento y dejando negros pensamientos para más adelante lo importante era llegar a La Isla, para ello ceñimos amurados a babor, y las olas que antes nos daban blando alcance por popa ahora se nos enfrentaban húmedas y frías por proa. El Vaurien y el Tiranopapo hicieron toda la travesía con un rizo, en esos momentos comencé a echar de menos el segundo, pero ante la cercanía de La Isla y que barco seguía navegando bien decidí seguir avanzando como lo estaba haciendo. El 350 por el contrario, escorando de forma violenta se las estaba viendo con el Demonio, sin posibilidad de rizar y viejo como un carcamal tan solo se defendía con el coraje de su tripu y dejando escapar viento por la baluma.

- ¡¿Donde están?!
- detrás
- ¡no los veo!
- ¡detrás!
- ¡han volcado!
- ¡coño, han volcado!
- ¡joder, joder, joder!, voy yo, tu sigue y tira. ¡A la playa!, ¡a la playa!

Bajamos mayor y foque, recogimos el timón, encendimos el pequeño Mercury y nos dirigimos hacia donde permanecía volcado y barrido por cada ola el pequeño 350. Gracias a disponer de un par de cornamusas en las aletas y a una amarra de gran longitud pudimos darle buen remolque hasta la playa Area da Secada.

Comenzábamos a achicar el agua y a poner a son de mar el 350 sobre la arena cuando el Sol se despedía definitivamente tras los montes de Barbanza. Je!, je!, je!, ¿no queríamos caldo?, ¡pues dos tazas!. Noche y en La Isla, más ó menos a 5 millas de casa en línea recta, pero… la vuelta se antoja en ceñida, je, je, je... ¡Horror!: los herrajes del timón del Roga han reventado, eso lo llaman “buque sin gobierno” , je, je, je…

5 millas a casa… a cinco nudos… una hora… justo lo que dicen que dura la gasolina del depósito integrado, pero… con este mar y llevando remolque ni de coña haremos 5 nudos, luego… uhm… apago el cigarrillo, río, miro a mis camaradas, vuelvo a reír, enciendo otro cigarrillo.

El viento está cayendo. Toda la Ría parece una feria con todas sus costas iluminadas, miles de luces. Nosotros en la playa, mojados…

Busco en el tambucho de proa seguro de encontrar un pequeño depósito en el que haya gasolina. ¡Estamos de suerte!, calculo que debe haber entre dos y tres litros, y el depósito del motor debe estar a la mitad, efectivamente estamos de suerte. También he sacado del tambucho un par de chubasqueros, un jersey seco y un bañador viejo, seco también. Un par de pagayas y otra amarra larga que saqué del tambucho las paso al Vaurien por si hay que darle remolque ó necesitasen propulsión humana.

Hemos desarbolado, arranchado y dejado un tripulante con una pagaya en el 350 antes de darle remolque, abandonamos la playa a la vela amurados a estribor, superamos las bateas que rodean la playa y seguimos rumbo al centro del canal, avanzamos lentos con la popa del Vaurien por delante y la proa del 350 por detrás. El viento sigue cayendo, las olas también, todo está tranquilo, comenzamos a disfrutar de la navegación nocturna. El Vaurien en nuestra proa, en la suya La Puebla.

Ha pasado poco tiempo desde la última virada, estamos en medio del canal y el viento y las olas han caído definitivamente. Desaparejamos las velas, guardamos el timón y damos candela al pequeño Mercury, este, una vez más, no nos defrauda y arranca sin dar lugar a oscuros presagios ó situación de “thriller”. Nos acercamos al Vaurien que con sus velas lánguidas flota como una palangana, le damos remolque…

Toda la costa es una orgía de luces y no resulta fácil decidir una dirección correcta. Sabemos que por el N anda nuestro destino, pero no sabemos la tierra ó las piedras que se nos pueden anteponer, avanzamos, seguimos avanzando.

Avanza el trenecito nocturno del Mar de Arosa en silencio mientras se adentra en el último polígono de bateas, antes de abordar el polígono hemos rellenado el depósito de gasolina, no queremos pensar en un apagón allí en medio. Sabemos que estamos en casa, no hemos acertado con el canal que separa un polígono de otro, pero las bateas alineadas nos van dejando paso entre ellas sin obligarnos a maniobrar ni a cambiar el rumbo. Estamos disfrutando.

Las luces que tenemos por la proa ya nos son de alguna manera conocidas, es más, nuestra vista se ha hecho a la noche y divisamos, ó creemos divisar perfectamente algunos detalles de la costa. Seguimos disfrutando.

Compartimos el paso por la bocana con una planeadora que debe de venir de la xouba, viendo ésta nuestra situación de remolque le ha debido parecer gracioso acelerar y hacernos bailar al ritmo de su estela (La restricción de 3 nudos de velocidad dentro de puerto parece no entenderse en esta parte del mundo). ¡Pailán!. Nadie lo dice, pero todos lo pensamos, es lo peor que le puedes decir a alguien en este Finisterrae.

Amarre, café, silencio, aún me queda un cigarrillo.

Humo, silencio, café, parece que retomaremos otro día y en otra mesa la discusión eterna sobre alturas, distancias, velocidades, pesos, tiempos. Sumidos en catarsis permanecemos en la terraza de un café ya casi vacía con unas miradas perdidas en la nada y otras fijas en nada, pero a todos se les atisba una ligera sonrisa en los labios.

De vuelta a casa miro atrás encontrando lo que busco, abarloado a un velero mayor flota como cualquier otra noche el Tiranopapo. Ajeno a todo. No sabe que esta ha sido su noche, ó la mía, ó la de algunos, en cualquier caso yo la recordaré como la noche del Tiranopapo.

31 ago. 2010

Temporada 2010

El Tiranopapo ha vuelto a surcar las aguas del mar de Arosa llegando esta vez a playas, ensenadas y bajíos más lejanos que en años anteriores. Buenas jornadas de pesca, divertidas navegadas y aromáticos gin-tonic`s a bordo han marcado estos días de vacaciones.

Perdí poco tiempo en instalar las mejoras previstas para este año. Fijar una cornamusa grande y un par de guiacabos en el castillo de proa, fijar la cornamusa pequeña que estaba en proa en la aleta de estribor e instalar un puente a tope de palo que con una pequeña polea me ha servido para disponer de un amantillo que mantuviese la botavara siempre alta aún bajando la vela mayor. Muy práctico esto último para mantener despejada la bañera cada vez que se fondea ó se arriba en una playa, basta con sujetar la vela a la botavara con un par de pulpos.

También compré un ancla plegable “de paraguas” que tras cumplir con su cometido durante días, quedó tras una tarde de pesca haciendo compañía a unas piedras, esto sucedió uno de los últimos días y ya no lo renové.

Tras estos “bricos” bajé el barco hasta una de las rampas del puerto y con la colaboración de un amigo en media hora el Tiranopapo estaba arbolado y botado. Como no podía ser de otra manera, el pequeño Mercury no se hizo esperar para arrancar, bastó fijarlo al espejo de popa y tirar cuatro veces del cordón para escuchar ese familiar ronroneo que tanto he añorado durante los meses previos a las vacaciones.

La meteorología ha sido muy generosa este agosto en esta parte de España ofreciendo Sol y viento prácticamente todos los días, quizá demasiado viento y sin duda demasiado Sol. El calor se ha hecho insoportable algunos días y tan solo se estaba bien navegando, permanecer fondeado bajo el sol era un suplicio, además, este año estaba el agua especialmente fría, lo cual, hacia pensarse la posibilidad del remojón. Quizá hayan sido Sol y viento las notas más características y las que han marcado la temporada vacacional, permitiendo la actividad de navegar todos los días y con muy buen viento.

Si en anteriores ocasiones había conseguido probar el barco con viento fuerte (F- 4, 5 y 6) esta temporada me he hartado de navegar con estos vientos. Muchos días no ha hecho falta esperar que la tarde trajese el viento y ya desde la mañana campaban a sus anchas los borreguitos. De hecho, ya aparejaba con uno y dos rizos antes de salir por la bocana. El segundo rizo, que nunca hasta este año lo había probado, se ha mostrado eficaz para defenderse del viento intenso, pero el barco se notaba algo descompensado ya que al no llevar enrollador de foque este mostraba demasiada superficie en proa.

Una vez más, el Tiranopapo se ha mostrado como una embarcación idónea para salidas de medio día, jornadas de pesca cerca de la costa y para acceder a cualquier playa ó rincón de la costa Arosana. Si bien es cierto que solo cuenta con cuatro metros de eslora, también lo es que están totalmente aprovechados. Y cuando la ola corta de la ría aumenta de tamaño, enseña sus dientes blancos, pone al barquito a bailar y uno desearía estar en un barco mayor… éste termina pasando bien la ola a poca arracada que tenga y te hace desear enfrentarte a la siguiente. ¡Una gozada!

El año que viene… más.

6 jul. 2010

Masculino singular

Sé que corren tiempos confusos, por ende avivados por la casta que gestiona nuestros bienes y derechos, pero un barco es un barco, y una barca es una barca (diga la Sra Aido/a lo que quiera/o).

Veo a menudo por los foros náuticos que frecuento dirigirse al modelo de embarcación que representa el Tiranopapo como “la pastinaca”, cuando en realidad y suponiendo que proceda el artículo, seria “el pastinaca”, ya que todo barco es masculino. Y el pastinaca no deja de serlo.

De acuerdo con que la palabra pastinaca es femenino, pero referido a un elemento masculino, el artículo que le corresponde es el “el”.

No conozco a nadie que se haya referido a un barco de la marca Bavaria como “la Bavaria”, independientemente de que Bavaria sea palabra femenina. Iguales ejemplos se corresponden con otras marcas ó modelos de barcos como Astraea, Roga, Ronautica, etc.

Mismos ejemplos podrían ilustrarnos en el caso de la automoción, nadie dice “tengo una Honda ó una Cadillac” si se están refiriendo a su automóvil, como no dicen “tengo un Piaggio, Kymco ó Harley Davidson” si se refieren a su motocicleta. Sí es correcto sin embargo decir “tengo un Kymco” si en vez de a una motocicleta te estas refiriendo a un ciclomotor. ¿Se entiende?.

Referido a mi barco y a sus semejantes el término “La Pastinaca” me produce sarpullido, miento… pero dolor de oídos no te digo que no.


Cambiando de tema y para alegrar la vista una bonita foto del Gaznate. Imagino que varado en alguna playa levantina.


1 feb. 2010

7ª VI – 5 – 120 – 09 (ó Aviso a los navegantes)

Je, je, je…

Fin de capitulo.

32 meses después de adquirir mi Pastinaca, tras haber llamado a diferentes Capitanías, haber visitado un par de veces una de ellas, llamadas al astillero, al anterior propietario, al importador del motor, a un distribuidor, y finalmente decidir (¡gran decisión!) poner todo en manos de un profesional (gestoría). El Tiranopapo es oficialmente el Tiranopapo, con su registro, su folio y (como en su día sobre La Puebla dijo Valle-Inclán) toda la hostia.

No sé que hubiese pasado si el barquito en cuestión no hubiese tenido pocos años, placa de fabricante, manual original de propietario con sello y firma del astillero, contrato de compra-venta, copia de la factura, etc, etc…

Parece ser que el principal inconveniente fue no tener las facturas originales de la embarcación ni del motor, eran fotocopias. No es menos cierto que en el original del manual de propietario antes de la firma y sello del astillero venían los datos del primer propietario, el que me lo vendió, además, yo aportaba contrato y fotocopia del DNI de este señor. En fín, algo de eso debió valer junto con la inestimable ayuda de la gestora administrativa, curtida en mil batallas por las distintas capitanías del Norte peninsular.

En cualquier caso, cuento todo esto como presentación oficial oficialísima del Tiranopapo y como aviso a los navegantes. Me he impuesto el siguiente castigo: Escribir 100 veces la siguiente frase: “Nunca más volveré a comprar un barco usado sin matricular”. “Nunca más volveré a comprar un barco usado sin matricular”. “Nunca más volveré a comprar un barco usado sin matricular”. “Nunca más volveré a comprar un barco usado sin matricular”. “Nunca más volveré a comprar un barco usado sin matricular”. “Nunca más volveré a comprar un barco usado sin matricular”. . .

8 ene. 2010

Temporada 2009





Muy presuntuoso el vocablo “temporada” teniendo en cuenta que la mía dura algo menos de un mes, el de agosto, pero es lo que hay…

Por otro lado, creo que he tardado tanto volver a publicar en el blog porque esta temporada ha sido, náuticamente hablando, una réplica de la anterior. En fín, recordémosla y dejemos testimonio a la memoria.

Al llegar a mi destino vacacional encontré al Tiranopapo en buen estado a pesar del polvo y las hojas acumuladas sobre su lona. Lo lleve a una marina seca donde permaneció un par de días mientras le daba una enjabonada y buscaba un lugar donde amarrarlo, finalmente, y gracias a un amigo que termino sus vacaciones y volvió a Madrid, pude dejar el Tiranopapo abarloado a su velero (first 25) durante todo el mes.

Arbolamos, aparejamos y botamos el bote con la sencillez propia y característica de este diseño, una vez en el agua, el Mercury nos sorprendió arrancando al tercer intento, parece que el invierno y la inactividad no hicieron mella en él. Así, con el motor a bajo régimen, y con algunos acelerones de vez en cuando para que no se amaricone, dimos un paseo antes de llevarlo a su amarre.

Un año más las expectativas han sido muy superiores a la realidad, hasta había pensado (soñado) en un “small dinghy cruiser” de un par de días haciéndome acompañar de Sofía, ¡imposible!. De manera que las derrotas han sido las ya habituales. Del puerto a la playa y de la playa al puerto, además, como este año se ha incorporado Mario (2 años) como nuevo tripulante, hemos abusado bochornosamente del Mercury.

Que sí, que también hemos disfrutado de la navegación a vela, que probamos los rizos que estrenábamos y que instalamos el nuevo sistema de escota de mayor. Tanto el nuevo sistema de rizos como el de escota de mayor se han revelado como grandes mejoras en seguridad y comodidad.

Ya sueño con la próxima temporada. Espero, si Dios nos da salud y ZP no nos lo impide, poder volver a disfrutar de unas nuevas vacaciones estivales con el Tiranopapo este año 2010. Las expectativas… altas, por qué no.