8 ene. 2010

Temporada 2009





Muy presuntuoso el vocablo “temporada” teniendo en cuenta que la mía dura algo menos de un mes, el de agosto, pero es lo que hay…

Por otro lado, creo que he tardado tanto volver a publicar en el blog porque esta temporada ha sido, náuticamente hablando, una réplica de la anterior. En fín, recordémosla y dejemos testimonio a la memoria.

Al llegar a mi destino vacacional encontré al Tiranopapo en buen estado a pesar del polvo y las hojas acumuladas sobre su lona. Lo lleve a una marina seca donde permaneció un par de días mientras le daba una enjabonada y buscaba un lugar donde amarrarlo, finalmente, y gracias a un amigo que termino sus vacaciones y volvió a Madrid, pude dejar el Tiranopapo abarloado a su velero (first 25) durante todo el mes.

Arbolamos, aparejamos y botamos el bote con la sencillez propia y característica de este diseño, una vez en el agua, el Mercury nos sorprendió arrancando al tercer intento, parece que el invierno y la inactividad no hicieron mella en él. Así, con el motor a bajo régimen, y con algunos acelerones de vez en cuando para que no se amaricone, dimos un paseo antes de llevarlo a su amarre.

Un año más las expectativas han sido muy superiores a la realidad, hasta había pensado (soñado) en un “small dinghy cruiser” de un par de días haciéndome acompañar de Sofía, ¡imposible!. De manera que las derrotas han sido las ya habituales. Del puerto a la playa y de la playa al puerto, además, como este año se ha incorporado Mario (2 años) como nuevo tripulante, hemos abusado bochornosamente del Mercury.

Que sí, que también hemos disfrutado de la navegación a vela, que probamos los rizos que estrenábamos y que instalamos el nuevo sistema de escota de mayor. Tanto el nuevo sistema de rizos como el de escota de mayor se han revelado como grandes mejoras en seguridad y comodidad.

Ya sueño con la próxima temporada. Espero, si Dios nos da salud y ZP no nos lo impide, poder volver a disfrutar de unas nuevas vacaciones estivales con el Tiranopapo este año 2010. Las expectativas… altas, por qué no.

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