31 ago. 2010

Temporada 2010

El Tiranopapo ha vuelto a surcar las aguas del mar de Arosa llegando esta vez a playas, ensenadas y bajíos más lejanos que en años anteriores. Buenas jornadas de pesca, divertidas navegadas y aromáticos gin-tonic`s a bordo han marcado estos días de vacaciones.

Perdí poco tiempo en instalar las mejoras previstas para este año. Fijar una cornamusa grande y un par de guiacabos en el castillo de proa, fijar la cornamusa pequeña que estaba en proa en la aleta de estribor e instalar un puente a tope de palo que con una pequeña polea me ha servido para disponer de un amantillo que mantuviese la botavara siempre alta aún bajando la vela mayor. Muy práctico esto último para mantener despejada la bañera cada vez que se fondea ó se arriba en una playa, basta con sujetar la vela a la botavara con un par de pulpos.

También compré un ancla plegable “de paraguas” que tras cumplir con su cometido durante días, quedó tras una tarde de pesca haciendo compañía a unas piedras, esto sucedió uno de los últimos días y ya no lo renové.

Tras estos “bricos” bajé el barco hasta una de las rampas del puerto y con la colaboración de un amigo en media hora el Tiranopapo estaba arbolado y botado. Como no podía ser de otra manera, el pequeño Mercury no se hizo esperar para arrancar, bastó fijarlo al espejo de popa y tirar cuatro veces del cordón para escuchar ese familiar ronroneo que tanto he añorado durante los meses previos a las vacaciones.

La meteorología ha sido muy generosa este agosto en esta parte de España ofreciendo Sol y viento prácticamente todos los días, quizá demasiado viento y sin duda demasiado Sol. El calor se ha hecho insoportable algunos días y tan solo se estaba bien navegando, permanecer fondeado bajo el sol era un suplicio, además, este año estaba el agua especialmente fría, lo cual, hacia pensarse la posibilidad del remojón. Quizá hayan sido Sol y viento las notas más características y las que han marcado la temporada vacacional, permitiendo la actividad de navegar todos los días y con muy buen viento.

Si en anteriores ocasiones había conseguido probar el barco con viento fuerte (F- 4, 5 y 6) esta temporada me he hartado de navegar con estos vientos. Muchos días no ha hecho falta esperar que la tarde trajese el viento y ya desde la mañana campaban a sus anchas los borreguitos. De hecho, ya aparejaba con uno y dos rizos antes de salir por la bocana. El segundo rizo, que nunca hasta este año lo había probado, se ha mostrado eficaz para defenderse del viento intenso, pero el barco se notaba algo descompensado ya que al no llevar enrollador de foque este mostraba demasiada superficie en proa.

Una vez más, el Tiranopapo se ha mostrado como una embarcación idónea para salidas de medio día, jornadas de pesca cerca de la costa y para acceder a cualquier playa ó rincón de la costa Arosana. Si bien es cierto que solo cuenta con cuatro metros de eslora, también lo es que están totalmente aprovechados. Y cuando la ola corta de la ría aumenta de tamaño, enseña sus dientes blancos, pone al barquito a bailar y uno desearía estar en un barco mayor… éste termina pasando bien la ola a poca arracada que tenga y te hace desear enfrentarte a la siguiente. ¡Una gozada!

El año que viene… más.

2 comentarios:

  1. Lo del amantillo es una facilidad muy interesante. Yo ahora voy a mirar de ponerle un lazy jack. Eso ya tiene que ser la repera. El lazy bag ya me parece un exceso, pero habrá que pensarlo. Es el siguiente paso lógico.

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  2. Al llevar matafiones para los rizos y un par de pulpitos para cuando bajo toda la vela no necesito lazy jack. Esta queda perfectamente aferrada a la botavara y no cae a la cubierta. El tema del lazy jack requiere un par de agujeros más en el palo y poleitas y más metros de cabitos... uff! que pereza.
    Ahora bien, seguro que una vez hecho queda de coña.
    En lo de lazy bag totalmente de acuerdo contigo, una exageración para un botecito como los nuestros.
    Un saludo y buena proa por Sada.

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